Nuestro taller es el corazón vivo de este compromiso. Nuestros artesanos reciben allí las brochas de afeitar, rastrillos y demás accesorios que han acompañado a nuestros clientes durante años.
Ya se trate de un desgaste natural, de un golpe accidental o simplemente de las marcas del tiempo, cada pieza es examinada con cuidado y restaurada con la misma exigencia que se aplicó a su fabricación.
Sustitución de un nudo en un modelo antiguo no desenroscable, reparación de un mango dañado, pulido de piezas metálicas, ajustes de mecanismos: nuestro taller devuelve la vida a sus accesorios, prolonga su historia y le permite seguir utilizándolos día tras día.
Al ofrecer este servicio, también deseamos fomentar un consumo más respetuoso con los recursos.
Reparar es rechazar el derroche. Es elegir preservar un objeto cargado de recuerdos, un objeto que ha acompañado momentos cotidianos, en lugar de reemplazarlo. Es un gesto con sentido, tanto para usted como para el planeta.