Presión y movimientos
Un buen afeitado se basa en una mano ligera. La cuchilla debe deslizarse sobre la piel y no aplastarla. Aplicar demasiada presión aumenta el riesgo de cortes y quemaduras. Una maquinilla bien afilada o una cuchilla nueva son suficientes para cortar el vello sin forzar.
Realice movimientos cortos y controlados, enjuagando la cuchilla con frecuencia con agua tibia para eliminar los restos de espuma y vello.
El afeitado a contrapelo: cuándo y cómo
Si, después de una primera pasada en el sentido del vello, algunas zonas no quedan perfectamente lisas, se puede realizar una segunda pasada, pero con precaución. Vuelva a enjabonar la zona y realice una ligera pasada a contrapelo o en sentido transversal, siempre sin forzar.
Este paso es opcional y debe evitarse en caso de piel sensible, rojeces frecuentes o vellos encarnados.
¿Cuándo cambiar la cuchilla?
Un afeitado desagradable, una sensación de tirantez o de «rozamiento» (cuando la cuchilla se engancha) son señales de que la cuchilla está desafilada. Es preferible sustituirla inmediatamente: una cuchilla gastada agreda la piel y reduce considerablemente la calidad del afeitado.
Dominar las técnicas de afeitado no solo mejora el resultado visible, sino que también preserva la salud de la piel a largo plazo. La precisión del movimiento, la suavidad del contacto y el respeto de los pasos transforman una simple pasada de la cuchilla en un cuidado completo.