En verano, el vello facial suele crecer más rápido que en invierno. Además, la barba está más expuesta a agentes externos (sol, sal, arena, etc.). Por lo tanto, es importante cuidarla con mayor regularidad en verano que en invierno.
Esto significa recortarla más a menudo (una o dos veces por semana), enjuagarla a diario e hidratarla con aceite para barba. También se recomienda una limpieza profunda con un gel de ducha 3 en 1 una o dos veces por semana.
Recuerda: un afeitado perfecto comienza con una buena preparación. Después de afeitarte, hidrata bien la piel con una loción hidratante y usa una maquinilla de afeitar de calidad con cuchillas afiladas.
Finalmente, después de afeitarte, aplica un bálsamo para después del afeitado natural para hidratar la piel y prevenir la irritación.